En mis comienzos profesiuonales, hace unos cuarenta años mas o menos, y en vigencia del régimen del General Franco, teníamos lo que se llamaba "El Sindicato Vertical", que no era otra cosa que un sindicato único y oficial.
Este sindicalismo estaba controlado por el estado y aunque decía que era para ayudar a los trabajadores, lo cierto que controlaba para que todo se hiciera según un orden y ese orden estaba dictaminado.
Fallecido El General, se hizo la transición a la democraciay se liberalizó a los sindicatos, al menos teóricamente. Resurgieron los llamados "Sindicatos de Clase", UGT y CCOO y CNT y aparecieron otros grupos sin afiliación conocida (USO) o de marcado caracter sectorial o profesional.
Empezó a funcionar el nuevo sistema y aparentemente con buen pie. Se empezó, no obstante a observar la clara dependencia de la UGT del partido socialista y CCOO de los comunistas, lo que forzó a que los que queríamos un sindicato realmente libre nos apuntásemos a USO.
Pronto se descubrió que, amparándose en la política, los "sindicatos de clase", UGT y CCOO, empezaron a pasar de los intereses de los trabajadores para dedicarse a la movilización ideológica y política. La situación se empezó a asemejar muy mucho a una especie de sindicato vertical, se creó la figura de los "liberados" que pasaron a ejercer la misma función que los funcionarios de las antiguas "Secciones sindicales".
En resumidas cuentas el sindicalismo perdió el rumbo, se convirtió en una profesión y los asuntos de los trabajadores pasaron de las consideración de objetivo a la de disculpa para medrar.
En las empresas donde el sindicalismo adquirió fuerza y poder, pasaron de obreros a empresarios, de explotados a explotadores. Los que antaño decían defender a los obreros, pasaron al otro bando con armas y bagage y ya se sabe: "No mandes a quién mandó ni sirvas a quién sirvió".
Actualmente ya se han quitado del todo la careta, ya se han mostrado sin rodeos como parte del aparato del gobirno socialista y entéramente a su servicio, ¡Han dejado de ser sindicatos!
Quedan los sindicatos realmente independientes, los que se mantienen y viven de las cuotas de sus afiliados y votantes, al margen de los presupuestos del estado y que son los que realmente defienden los intereses y derechos de los trabajadores.
Propongo un reconocimiento de esta realidad y una reconsideración de los comportamientos y apoyos de los trabajadores conforme a la misma. Que los trabajadores sepan donde están sus intreses, que sindicatos son los que realmente se los defienden, no se dejen engañar y actúen en consecuencia.