
Desde hace algún tiempo está creciendo el rumor acerca de un cambio del sistema de estado en España. Se está sugiriendo una reforma de la Constitución para la instalación en nuestro país de una república de corte federal.
Como toda propuesta política, ésta es digna de todo respeto y perféctamente susceptible de análisis y estudio. La forma de estado no es en si misma determinante para garantizar la libertad de los ciudadanos, como tampoco lo es como garantía de democracia ni de estabilidad. En la historia hay sobrados ejemplos de monarquías y de repúblicas cuyo funcionamiento ha dejado mucho que desear.
Entonces lo que en mi opinión es importante de planificar con mucha paciencia, buen sentido e inteligencia es el cómo se organizan las instituciones del estado. Del buen diseño de las instituciones, su buena coordinación y de la garantía de mutuo control y supervisión de las mismas depende su funcionamiento. El nombre que le queramos dar es totalmente secundario.
En España hemos escogido un modelo de estado descentralizado en 17 territorios a las que llamamos de muchas formas, Comunidades Autónomas, Países, incluso nacionalidades. Yo sugiero llamarlas Regiones. Entre unas y otras hay una fuerte disparidad de competencias y de niveles que provocan más problemas de los esperados, incluso tensiones graves y peligrosas.
Es necesario igualar el nivel y unificar criterios. Lo que algunos llaman "café para todos". Sólo desde la igualdad se puede coordinar con justicia y equidad. También es necesario dotarse de una institución que las coordine dentro de la unidad del estado y respeto a sus competencias.
Es el Senado, que debería fomar parte útil dentro de las estructuras funcionales del estado, con carácter decisorio en sus competencias. Su composición debería responder a la característica de representación territorial.

La soberanía nacional estaría representada por el Parlamento y sus miembros elegidos por sufragio universal entre partidos o coaliciones de implantación nacional sin connotaciones seccesionistas.
Por último el Gobierno Nacional, compuesto por un Presidente y sus Ministros. El Presidente sería elegido por mayoría parlamentaria. En su cargo irían las responsabilidades de formar el gobierno, nombrando a sus ministros e iría unido a la Jefactura de Estado.
Por supuesto el Parlamento, como depositario de la Soberanía Popular, controlaría al Gobierno, lo cesaría y sustituiria si fuese necesario, incluido el Presidente.
¿Querias una opinion mia? pues te la doy por aquí.
ResponderEliminarTotalmente deacuerdo. Todo sistema politico debe estar bien pensado y estructurado. Una cosa... ¿no está en teoria ya constituido de esta forma el gobierno?. Otra cosa no entiendo.... ¿que pinta la cruz de Santiago? XD