
Estamos demasiados habituados a los espectáculos que los miembros de este gobierno que tenemos la desgracia de sufrir, nos escenifica, un día sí y otro también, en el Parlamento Español.
El principal partido de la oposición, en cumplimiento de sus obligaciones, hace una serie de preguntas al gobierno. Estas preguntas responden a hechos improcedentes o extraños o posturas poco explicadas de nuestro gobierno y por lo tanto deben de ser respondidas adecuadamente
Si se le pregunta a alguien el porqué de una actuación concreta, como puede ser la negativa a dotar de protección militar a los pescadores españoles, la respuesta no puede ser la de mencionar el caso Gürtell. Si la pregunta se dirige sobre la crisis económica, no es admisible se me conteste con la guerra de Irak.
Esta postura del PSOE es totalmente inadmisible.
El Sr. Zapatero tiene la obligación de gobernar. Y hacerlo conforme a las directrices emanadas del Parlamento, que es donde reside la Soberanía Popular. Las respuestas a las cuestiones que se le presenten deben de ser diáfanas, concretas y suficientes. Lo contrario es incumplimiento de sus obligaciones.
Lamentablemente estamos demasiado acostumbrados los españoles a los incumplimientos del Sr. Zapatero. No dice una verdad ni cuando se equivoca. Hace caso omiso a la Constitución y desprecia las Instituciones del Estado.
Recuerden el asunto de la Ley de Financiación Autonómica, diseñada, negociada y decidida al margen del Senado. Acuérdense del mandato del propio parlamento sobre la disolución de los ministerios de Igualdad y Vivienda, que ignoró por completo.
Así no podemos seguir. Necesitamos de unos gobernantes que nos respeten, que no nos engañen y que contesten a las preguntas que se le hacen. Que no nos envuelvan en palabras bonitas, pero sin sentido alguno, que no dicen nada y encima ocultan la verdad.
Esperemos que el Sr. Zapatero dure yá muy poco. El daño causado es mucho y no nos quedan demasiadas reservas a las que echar mano.
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