lunes, 7 de septiembre de 2009

ASTURIAS


Es bueno conocer la historia de una región, para poder comprender su presente. Me refiero lógicamente a la historia real y documentada y no a la oportunamente inventada con fines de interés nacionalista.

Asturias puede presumir con orgullo de su historia. Desde que se tiene conciencia de su realidad social, hace mucho tiempo, ha sido protagonista de hechos históricos de capital importancia que la han forjado y convertido en la realidad actual.

Presumimos, con razón, de ser uno de los pilares básicos de la construción de España. La Reconquista empezó aquí, en Covadonga y aquí se formó el primer reino de lo que luego sería España. Si alguno de los que tienen la amabilidad de leerme lo desea, dése una vuelta por Segovia, visite su Alcazar, su Sala del Trono y observe, bordeando el techo, los bustos de los Reyes de España. El primero D, Pelayo. ¿No es razón suficiente de orgullo?.

A raiz de esta realidad histórica, Asturias y España son dos conceptos absolutamente inseparables, parte y todo de una misma realidad. Ni Asturias tiene razón de existencia fuera de España, ni España sin Asturias.

Luego vienen el resto de las regiones, Navarra, Castilla, Aragón......etc.

Entre todos formamos esta estupenda Nación que es España y entre todos debemos de mantenerla, desarrollarla y engrandecerla. ¿Que sería España sin algunas de sus regiones?.

Estamos viviendo una mala época. Hay indeseables separatistas que quieren romper nuestra casa, ¡No lo consintamos!. Ese grupúsculo de locos nacionalistas deberían de respetar la historia, no inventársela a su conveniencia.

viernes, 4 de septiembre de 2009

FORMA DE

Bién está lo que funciona y sirve a los fines para los que ha sido diseñado o creado.
Partiendo de esta premisa hemos de analizar la conveniencia de mantener o emendar lo que tenemos. Si lo que tenemos funciona, ¿Para qué cambiarlo?. Las lagunas, flecos o problemas, ¿Tienen corrección?, pues corrijamos lo que proceda.
Hace unos días, el Sr. Cayo Lara tubo una audiencia con D. Juan Carlos, Rey de España. Creo que fué una reunión muy divertida para nuestro monarca, el Sr Cayo Lara se presentó con traje informal y luciendo una insignia republicana en la solapa le explicó el cómo se estaba trabajando para instaurar la III República en España.
No creo posible que Su Majestad sea muy favorable al sistema republicano, pero tampoco veo muy probable que la exposición del Sr Lara le quite el sueño, sobretodo si tenemos en cuenta el potencial político de Izquierda Unida. De todas formas si creo conveniente hacer unas consideraciones sobre el tema.
En estos momentos, la monarquía está cumpliendo con su cometido. En mi opinión muy satisfatoriamente. El problema grave que tiene España no viene por su forma de estado sino por lo mal que lo están haciendo nuestros "democráticos" gobernantes. La falta de rigor en la aplicación de nuestra Constitución, permitiendo los profundos y peligrosos desafueros de los nacionalistas, que se aprovechan de las ambiguedades de nuestra Carta Magna para destrozarla, es lo que más lamento de nuestros actuales gobernantes.
Que es conveniente una reforma constitucional, nadie lo niega. Pero las cosas hay que hacerlas bién y la paz y la convivencia entre españoles es lo suficientemente serio para que el esfuerzo y la buena voluntad sean de la máxima exigencia. ¡No vale improvisar!.
Cuando se hagan las propuestas de cambios y modificaciones, es imprescindible que éstas sean claras, razonables y necesarias. Además deberán de ser concienzudamente explicadas al ciudadano para que éste pueda entenderlas y valorarlas y su voluntad sea respetada.
Termino insistiendo en el rigor y la seriedad. Nada de aventuras. Nada es bueno ni malo de por sí. La bondad de un sistema político es su funcionamiento y España tiene suficiente historia para saberlo. Hagamos las cosas bién o por lo menos no caigamos en viejos errores.

jueves, 3 de septiembre de 2009

¿UNA HISTORIA POSIBLE?

Se levantaron las copas. Se brindó por la salud de los nuevos jubilados. Todo alegría, bullicio, parabienes, ¡Todos se querían cordialmente!.....


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Hace cuarenta años y un par de meses, un joven bisoño, recién terminados sus estudios y cumplido con sus obligaciones patrias en el ejército, recibía una llamada telefónica. Se le comunicaba el haber sido admitido en la plantilla de la empresa, había superado las pruebas selectivas y se le esperaba para iniciar su vida profesional en esa misma mañana.

A la hora prevista, Jorge se había presentado a sus jefes, había firmado el contrato y todos los papeles que le certificaban su nuevo status. ¡Ya era un empleado de banca!, su sueño se había cumplido. Saludaba a sus nuevos compañeros, algunos novatos, como él, otros veteranos de los que debería aprender la práctica de su oficio. Conocía su puesto, lo estrenaba, la silla, la mesa..., todo bien, todo emocionante. Se le explicaba el cómo debía de comportarse, trabajar, quién y cómo era su jefe directo, en resumen todo lo que es necesario saber el el Banco San Silvestre.

Empezó a pasar el tiempo, Jorge empezó a controlar sus obligaciones, empezó a funcionar. Aprendió a distinguir al compañero del competidor y a darse cuenta que cada día había menos compañeros y más competidores. Empezó a cometer los primeros errores, a corregirlos y en ese ejercicio a saber quién era leal y quien no.

Ya sabía distinguir con bastante seguridad a los “trepas”, a los “pasotas”, a los expertos del “escaqueo” y a los pobres desgraciados, que también los hay, responsables de su trabajo y cumplidores de sus obligaciones. Para su desgracia, Jorge pertenecía a este último grupo.

Ciertamente procuraba no renunciar a sus derechos, pero anteponía la ejecución de sus obligaciones y esta circunstancia le privó del disfrute de ciertos derechos en determinados momentos. Nunca se quejó pero los años fueron pasando y las circunstancias empezaron a pesar y los ímpetus juveniles empezaron a dejar paso al cansancio y los ánimos a decaer.

Los “trepas” empezaron a ocupar puestos relevantes, mejor pagados y prosperar en su escalafón profesional. Los pasotas, aliándose a los del escaqueo aprendieron rápidamente la ley del mínimo esfuerzo y los que como Jorge optaron por la responsabilidad y el cumplimiento de su trabajo, empezaros a tener problemas.

Cuando la mediocridad, unida a la adulación y acompañadas ambas por ambición llegan a puestos de responsabilidad, se convierte en clara ineptitud. Estas características son propias de los trepas y los trepas, a su pesar, lo saben. Por lo tanto buscan junto a ellos a gente que no les haga sombra ni les incordien y que puedan manejar según sus intereses. Jorge y la gente que actúa como él empiezan a ser molestos, hay que explotarles o echarles. Empieza el acoso laboral, el móving.

En los últimos años el trabajo se convirtió en una pesadilla para Jorge, se vio explotado, marginado y despreciado. Sufrió episodios de ansiedad nerviosa, dejó de creer en su trabajo y empezó a desear ansiosamente la jubilación




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En un rincón del comedor, discretamente oculto entre los homenajeados, estaba Jorge. No levantó la copa, por el contrario la posó con calma en la mesa, se levantó silenciosamente y, asqueado, se dirigió a la calle, encendió un cigarrillo y lentamente se dirigió a su casa donde le esperaba su mujer, la única persona en la que confiaba.